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domingo, 5 de noviembre de 2023

Reseña de LA ISLA DEL TESORO, de Robert Louis Stevenson

 Reseña de La isla del Tesoro


Ficha

Título original: Treasure Island (como libro; en entregas era The Sea Cook, or Treasure Island)

Autor: Robert Louis Stevenson
Ilustraciones de Georges Roux
Año de publicación original: 1886
Editorial Salvat, Editorial Verbum; primera edición, 2010; Buenos Aires
ISBN: 978-84-471-4856-1



La isla del tesoro es una obra excelente de aventuras situada a mitad del siglo XVIII en Inglaterra, de piratas, un tesoro enterrado que se busca con un mapa que le queda por casualidad a un joven y que tiene la fortuna de encontrar un par de adultos honestos con los que asociarse para ir su búsqueda.

Es la segunda obra de Stevenson que leo desde El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. No estuvo la altura de esta última, pero sólo porque esa es una obra maestra.

Lo mejor

Muy buena caracterización de personajes, en especial los dos principales

Jim Hawkins, el narrador de casi todos los capítulos de la historia, hijo del dueño de una posada, joven adolescente que se comporta como un adolescente normal que es empujado a una aventura como esta, teniendo entendibles reacciones de euforia, miedo, y demás en momentos correspondientes; es astuto pero no un genio ni el tipo de niño protagonista que termina resolviendo todo, sino que, por el contrario, respecto al desarrollo de la aventura, las acciones están bastante distribuidas en importancia entre los personajes, es un trabajo en equipo “sin estrellas” aunque Hawkins tiene un papel importante por un par de planes apresurados suyos que, aunque no le salieron como esperaba, sí pudo improvisar bien después.

Long John Silver, el más memorable. Pirata pata de palo con un loro, temido por toda su tripulación, con un pasado cuasilegendario como contramaestre del ficcional temible pirata Flint, pasa por ser lo que no es. Cambia de bandos con facilidad, es tremendamente astuto pero con alta inteligencia, no una simple “astucia callejera”. Aunque sabe pelear, su arma principal son sus engatusadoras palabras y su capacidad de actuación.

Silver a la izquierda, Flint a la derecha

https://lovingseries.com/2016/07/21/la-cuarta-sera-la-ultima-temporada-de-black-sails/
https://lovingseries.com/2016/07/21/la-cuarta-sera-la-ultima-temporada-de-black-sails/

Me lo imaginé como el Long John Silver de la obra maestra de serie Black Sails, que es una serie precuela a este libro, y desearía que el mismo equipo productivo-directivo-actoral adaptara este libro siguiendo la serie. ¿La han visto?

El espíritu de aventura

La novela habría fallado grandemente si no hubiera logrado transmitirlo, pero la pluma de Stevenson y su elección de narrador en el chico de la travesía logran ese efecto cumplidamente, el del “I’m going on an adventure!” de Bilbo en la primera película de El Hobbit (no recuerdo si también lo grita en el libro). Y la aventura tiene victorias y dulzuras y derrotas y amarguras como sería esperable, pues no hay aventura si todo sale según el plan sin ningún inconveniente, ¿verdad?

Lo peor

Una de las principales razones por las que considero a El extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde una obra maestra es su perfecta extensión para la historia que cuenta: prácticamente ni le sobra ni le falta un párrafo. La isla del Tesoro, aunque lógicamente sería prácticamente imposible que lograra lo mismo porque es una historia que apunta a una mucho mayor extensión, sí logró provocarme el mismo efecto de correcta extensión durante la mayor parte de las cuatro primeras partes en que está dividida la obra (primeras 184 páginas en mi edición), pero esto decae considerablemente para las dos partes finales, volviéndose demasiado descriptivo (sobre todo el viaje marino en solitario de Jim) y perdiendo ritmo.

Probablemente haya influido en estas diferencias que, mientras que Jekyll y Hyde se publicó originalmente como libro, La isla del Tesoro se publicó primeramente en fascículos o por entregas en una revista y luego como libro, seguramente con cuyo texto tal cual se había publicado.

No obstante, el final en sí de la búsqueda del tesoro, así como los acontecimientos posteriores con los que finaliza la novela, son satisfactorios.




De la edición: es excelente en cubierta, ilustraciones y tipografía; lo malo es que la traducción es algo anticuada. Otra cosa que no me gusta, aunque es de poca importancia, es que tiene el hilo-señalador, pero a mí más bien me estorban estos hilos y prefiero usar simplemente un señalador de cartón común (o cartas de Yugioh o de Pokemón)

viernes, 10 de abril de 2020

RESEÑA DE ¿ACASO NO MATAN A LOS CABALLOS?

Acaso no matan a los caballos


Una maratón de baile para sobrevivir en la Gran Depresión
Portada de El club del Misterio nº13. ¿Acaso no matan a los caballos?


FICHA
Título original: They Shoot Horses, Don't They?
Autor: Horace McCoy
Fecha de publicación original: 1935
Editorial Bruguera, primera edición en Club del Misterio, 1981, España
Traducción: José Rovira Sánchez y Pilar Giralt Gorina
Ilustración de cubierta: Isidre Monés
ISBN: 84-02-08147-9

La historia  
  Ubicada en el período de la Gran Depresión, comienza por el final: el juicio a Robert, quien mató a Gloria. Empieza por la etapa de la sentencia, para ser exactos, y “el título” de cada capítulo está compuesto por algunas de las palabras del juez, que la está pronunciando en un juego temporal, lo que me pareció un recurso excelente para dotar de funesta inevitabilidad a la historia. Y sin embargo, los pensamientos del acusado revelan que no se ve a sí mismo como un homicida, y a través de sus pensamientos y remembranzas se cuenta la historia del corto tiempo durante el cual él y Gloria se conocieron. Dos desempleados tratando de sobrevivir, con ensoñaciones de éxito de poco probable cumplimiento, terminan participando juntos en un certamen de bailar ininterrumpidamente: 10 minutos de descanso cada una hora cincuenta.
  El final de los personajes, por su parte, es perfectamente coherente: Gloria, a quien se ha mostrado deprimida todo el tiempo, y quien ella misma ha contado que había tratado de suicidarse, le pide a Robert que la mate de un tiro, a lo que este termina accediendo para librarla de su sufrimiento, recordando cuando su abuelo le había disparado a un caballo que se había fracturado una pata y ya no podía hacer nada excepto sufrir.

Conclusión  
  Esta historia es de alto realismo tanto de ambiente como de personajes, y así, dado su contenido, es muy cruda en los aspectos fuertes. Me ha gustado considerablemente, aunque en esto puede haber influido que no había leído de este género antes. Sólo con posterioridad a terminarla se me ocurrió su similitud con El túnel de Sábato; –estrictamente, se me ocurrió desde el principio porque ambas obras comienzan con un crimen ya cometido y rememorado por la propia persona que lo cometió, pero la similitud de realismo y verosimilitud es lo que se me ocurrió después–. No obstante, aquí el protagonista no es un neurótico u obsesivo como Juan Pablo Castel, y hay (si recuerdo bien El túnel) más personajes interactuando y cada uno encaja perfectamente con poca o ninguna introducción.
  Respecto al género: aunque la he visto catalogada muchas veces como novela negra, no estoy seguro de que sea correcto, a pesar de las indiscutibles similitudes estéticas. Me parece mejor catalogarla como una novela de crimen psicológica; esto es, dentro del género novela de crimen (en el que están también como subgéneros la novela negra o policial negro y el policial de enigma, a los que propongo llamar novela de crimen negra y novela de crimen de enigma).