domingo, 12 de marzo de 2023

Reseña: LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD

La Mano Izquierda de la Oscuridad per Úrsula K. Le Guin

Úrsula K. Le Guin: 1969

Título original: The Left Hand of Darkness

Trad. de Francisco Abelenda, primera ed. en castellano: Minotauro 1973. Primera edición de bolsillo: 2002

Ciencia ficción filosófica

Ganadora de los premios Hugo 1970 y Nébula 1969

Esta novela es parte del Ciclo Hainish; hainish porque todos los humanos que habitan distintos planetas descienden de los humanos del planeta Hain, pero el nombre no le gusta a la autora porque aunque tales libros del ciclo están en el mismo universo ficcional ella no se aseguró de mantener una coherencia interna.


El argumento

Genly Ai es el enviado del Ecumen al planeta Gueden (o Invierno, por el frío glacial constante). El Ecumen es una institución coordinadora entre mundos y lo más importante que coordina es la intertemporalidad de las acciones: debido a las distancias entre los mundos habitados que hacen que se tarden años en llegar de unos a otros, y que la vida humana es muy corta relativa a esos viajes, faltaría el interés individual de la la mayoría por tomar acciones que dieran beneficio a muy largo plazo (décadas, o aun más); o, aun con el interés, faltaría la confianza de que se mantendrían en el tiempo todas las acciones necesarias para que den frutos. El Ecumen compensa organizativamente este problema temporal.

Y por supuesto, para esto cuenta con la invaluable ayuda del ansible, que es como Le Guin llamó a un pequeño dispositivo que permite la comunicación instantánea sin importar la distancia (Phillip Pulman también tiene uno similar en su trilogía La materia oscura que explica con el entrelazamiento cuántico, aunque estos utilizan un código morse o equivalente y sirven aun estando en universos distintos).

La visita de Ai como representante del Ecumen es convencer a los guedenianos de que se unan a esa organización; mientras que por lo alejado que está ese planeta de los demás planetas habitables no hay mucha ganancia esperable por comercio de tangibles, por medio del ansible y de los otros enviados esperando en estasis cerca del planeta, hay mucha posibilidad de intercambio de los intangibles conocimientos.

Esto tiene los siguientes problemas lógicos: en Gueden ni siquiera pueden volar, mucho menos creer rápidamente que alguien haya venido de las estrellas, aun con nave y todo (nave que se muestra a pocos). E incluso creyéndole a Genly, hay problemas políticos que resolver.

Por supuesto, también están los problemas de comunicación interpersonal entre Genly Ai y los guedenianos, basados en dos elementos: el shifgredor y la intersexualidad guedeniana.

Shifgredor: orgullo u honor, o prestigio, enligados con convenciones sociales de qué hacer o no; la percepción de las jerarquías sociales.

En el país Karhide, uno de los dos en que transcurre la historia, es una ofensa al shifgredor dar un consejo que no se haya pedido, y aunque en Gueden muy rara vez mienten, se usan muchas indirectas y rodeos (me hace pensar en los elfos de Paolini en el ciclo El Legado, que no pueden mentir en el idioma antiguo, el de la magia, por lo que han perfeccionado el arte de decir una cosa queriendo decir otra).

Los guedenianos son muy competitivos en su shifgredor, pero no grupalmente violentos: el asesinato político era común pero rara vez se matan en grupos de a diez o veinte, mucho menos en grupos más grandes: lo que les falta es la capacidad de movilización de masas, y por ende de hacer guerras, aunque Genly observa que el país Orgoreyn parecía estar alcanzando esa capacidad durante los últimos siglos, y que esto a su vez, por el shifgredor, podía llevar a Karhide a intentar lo mismo.

(Karhide es un país básicamente feudal, mientras que Orgoreyn es un país comunista, incluso con gulags para los disidentes (llamadas “granjas de reeducación voluntaria”).

Sexualidad guedeniana: Ambisexuales o hermafroditas o andróginos

“El impacto de una cultura tan diferente no tenía demasiada importancia comparado con el impacto biológico que yo sentía como hombre entre seres humanos que eran, cinco sextas partes del tiempo, hermafroditas neutros”

Ciclo sexual guedeniano: duración de 26 a 28 días. Durante 21 o 22 días un individuo es somer, sexualmente inactivo o latente. Los cambios hormonales empiezan poco antes de terminar ese período, y tras su fin el individuo está en kémmer, donde el instinto sexual se sobrepone a todo en la personalidad, pero sin imponerse a otros y sin violaciones, pues el consentimiento mutuo es necesario para el coito e incluso la seducción es difícil de llevar a cabo; si encuentra a otro individuo en kémmer los cambios hormonales se incrementarán y preponderará en alguno que sus genitales se dilaten o que se encojan y que el cuerpo del otro responda con la configuración opuesta, para ejercer así las categorías que en animales corresponden a ser macho o hembra. No hay predisposición en la mayoría a ser de un sexo u otro ni hay posibilidad de elegirlo, excepto artificialmente con inyecciones de hormonas. Si se produce el embarazo, este individuo seguirá siendo hembra durante la gestación y la lactancia. Posteriormente, “la hembra” vuelve a ser somer como antes, y un mismo individuo puede ser madre de unas personas y padre de otras.

Hay un tres o cuatro por ciento de “perversos”, que están integrados en la sociedad pero a los que se trata con cierto desdén, siendo los perversos lo que es normal para Genly Ai: prolongación “excesiva” del período de kémmer y hormonación permanente hacia un sexo.

Sobre el uso del lenguaje

No obstante esa ambisexualidad o como se prefiera llamarla, Le Guin (y Genly Ai) utiliza el género gramatical masculino como universal y los pronombres masculinos para referirse a los guedenianos, lo que algunos proponentes de lo que ellos denominan lenguaje inclusivo le critican. Posteriormente, para una historia corta en el planeta Gueden escrita previamente a la novela, Le Guin cambió los “he” por “she”, pero parece que eso no atrajo mucha atención. Al final, termina diciendo en una introducción:

“...we still have no accepted ungendered singular pronoun in narrative. It dehumanizes; they has too many confusing possible referents; no invented genderless pronoun has yet proved satisfactory. Our understanding of gender is still growing and changing. I hope and trust our wonderfully adaptable language will provide the usages we need.”
...
“What matters most about a word is that it says what we need a word for. (That’s why it matters that we lack a singular pronoun signifying non-male/female, inclusive, or undetermined gender. We need that pronoun.)”

Fuente de las palabras de Le Guin

Tres aspectos más del construmundo

Handdara

“El handdara es una religión sin instituciones, sin secerdotes, sin jerarquías, sin votos, y sin credo; no sé todavía si tienen o no un Dios.”

“No hay teoría ni dogma en el handdara”

El handdara es una doctrina de inactividad y no interferencia y de reconocer la ignorancia. Me resultó un taoísmo, aunque podría ser también porque sabía de antemano que la autora es taoísta, o algo cercano, pero ciertamente que me recordó los preceptos del Tao Te Ching. Genly va a ver a unos practicantes, además de para conocer mejor esa religión, porque realizan profecías, y no dio por hecho que no fueran ciertas (por cierto, no es completamente cierto que no haya jerarquías, porque hay un llamado tejedor para guiar y responder el extenuante e interesante proceso de responder una pregunta, que es en lo que consiste la profecía, por lo que hay una jerarquía de conocimientos).

Ciertas influencias taoístas en la autora ya las había contemplado yo en su obra de fantasía de las historias de Terramar (primer libro: Un mago de Terramar) y, en cierto modo, es más fácil entender esa filosofía viendo actuar a las personas, aunque sean ficcionales, que leyendo el libro Tao Te Ching de Lao Tsé, aunque ambas cosas son por supuesto complementarias.

Estraven había sido un practicante del handdara y dice la frase de la que sale el título de la novela:

«La luz es la mano izquierda de la oscuridad, y la oscuridad es la mano derecha de la luz. Las dos son una, vida y muerte, juntas como amantes en kémmer, como manos unidas, como el término y el camino.»

Genly identifica esto como algo equivalente al yin y yang.

Aprender qué preguntas no pueden contestarse, y no contestarlas: esta capacidad es de veras necesaria en tiempos de tensión y oscuridad.

Calendario

Los guedenianos siempre están en el año uno

Palabras para la nieve

Los guedenianos tienen muchas más palabras para muchos más aspectos o circunstancias de la nieve que lo habitual en humanos de la realidad pero esto me hizo recordar haber leído que algún grupo del Ártico también tenía muchas más palabras. Al ser Le Guin hija de antropólogos, posiblemente lo conociera y se haya inspirado en ellos.




Si esta novela hubiera sido escrita y publicada recientemente, con los temas comentados de sexualidad más que todos son de color de piel oscura (Genly el más oscuro), muchos temerían, no sin buenas razones, que esta fuera una novela-sermón, con más interés en promover un mensaje moral cual fábula para niños que en contar una buena historia. Afortunadamente, esta no es una novela-sermón ni un panfleto, sino de verdad una historia, y los pensamientos reflexivos respecto a la realidad que pueda provocar son del tipo que cualquier buena historia puede hacer.

Mundoconstrucción: Excelente

Narrativamente

Buenos los primeros tres capítulos, el 5 y los tres finales. Mientras que las largas descripciones de Tolkien suelen estar aliviadas por alguna historia corta o mención de algo que haya pasado en el lugar que describe, además de por su tono de estar contando un cuento, Le Guin se excede en ocasiones en las descripciones geográficas (y me habría gustado que hubiera un mapa en mi edición), de gran valor por la dificultad de hacerlas bien, pero que no suma narrativamente a la historia en tal longitud.

Ver mapa aquí

Hay varios capítulos, no seguidos sino intercalados, que son mitos o leyendas o historias de los pueblos del planeta Invierno, por lo que estos rompen el flujo narrativo ya que tienen poca relación, o incluso ninguna, con lo que está ocurriendo en el presente narrativo, aun cuando son interesantes individualmente y alimentan el construmundo (worldbuilding)

Sobre los personajes

Los principales y desde cuyos puntos de vista se cuenta la historia son dos: Genly Ai, el enviado, y Estraven, guedeniano.

Muy buen personaje Estraven, no tanto así Genly Ai porque, por un lado, debido a su desventaja informativa respecto a todos los demás en ese planeta, no puede tener un rol muy activo; y por otro lado, sus descripciones son bastante secas, lo que supongo corresponde bien con que es un burócrata-embajador, pero no ayuda así a la narración ni tampoco sufre grandes cambios en la historia, excepto uno, ver y entender finalmente a Estraven en su ser hombre y mujer a la vez de acuerdo a los cánones biológicos de la raza humana de Genly.

Estraven, si bien tampoco cambia, es de quien más se aprende cómo es en la mayor cantidad de aspectos, y tiene un rol mucho más activo tanto por las circunstancias que le ocurren como por su decisión sacar lo mejor de cada situación y que lo que sea, sea.

Además, Estraven tiene mis dos frases favoritas del libro:

“Oponerse a algo es mantenerlo. Dicen aquí “todos los caminos llevan a Mishnori”. Sí, claro; si le damos la espalda a Mishnori y nos alejamos estamos todavía en el camino de Mishnori. Oponerse a la vulgaridad es inevitablemente ser vulgar. Hay que ir a alguna otra parte; hay que tener otra meta; entonces el camino es distinto”

—...Conozco gente, conozco ciudades, granjas, montañas y ríos y piedras, conozco cómo se pone el sol en otoño del lado de un cierto campo arado en las colinas; pero ¿qué sentido tiene encerrar todo en una frontera, darle un nombre y dejar de amarlo donde el nombre cambia? ¿Qué es el amor al propio país? ¿El odio a lo que no es el propio país? Nada bueno. ¿Sólo amor propio? Bien, pero no es posible hacer de eso una virtud, o una profesión… Mientras tenga amor a la vida amaré también las colinas del dominio de Estre, pero este amor no tiene fronteras de odio. Y más allá, soy ignorante, espero. 

Ignorante, en el sentido handdara: ignorar la abstracción, atenerse a las cosas.