miércoles, 13 de mayo de 2020

RESEÑA DE EL CICLISTA SIN CABEZA

Ultratumba 3 El ciclista sin cabeza

Portada de Ultratumba 3. El ciclista sin cabeza

FICHA
Título original: The Headless Bicycle Rider (Graveyard School 3)
Autor: Tom B. Stone
Fecha de publicación original: 1994
Editorial: Albatros, junio de 1997, pcia. de Buenos Aires
Traducción: Silvia Sassone
Ilustración de tapa: Barry Jackson
ISBN: 950-24-0771-7



   Algie es un nuevo alumno de la escuela Tumba y el bravucón de la escuela de inmediato lo toma como su víctima recurrente. No obstante, algunos alumnos sí le son amistosos: Park, Stacey, María y, en particular, Kirstin, que tal vez sea la chica más popular de la escuela, y ella decide ir por la presidencia de sexto año contra Jason, el bravucón, quien ha sido presidente todos los años anteriores, y elige a Algie como su jefe de campaña.

   Por otro lado, Algie tiene un reparto de diarios, que efectúa en bicicleta, y obtiene a un cliente, el único que pagó por adelantado, que resulta ser “el asesino del hacha”, el señor K. Bates. Algie debe entregarle su periódico con extrema puntualidad en una casa algo alejada, del otro lado de un puente… donde hay un ciclista sin cabeza.


   Este libro no lo pensaba como uno de los mejores de la serie Ultratumba (no es de los primeros que leí) y tuvo algunas descripciones deficientes en un par de momentos de acción, pero las últimas dos o tres páginas fueron brillantes en la subversión de expectativas.

Reseña de Ultratumba 4: Pequeño hombre lobo

lunes, 4 de mayo de 2020

RESEÑA DE KALPA IMPERIAL

KALPA IMPERIAL Once relatos del Imperio Más Vasto que Nunca Existió

Portada de Kalpa Imperial

Ficha
Título original: Kalpa Imperial
Autor: Angélica Gorodischer
Fecha de publicación original: 1983
Editorial Emecé, primera edición (edición conmemorativa), 2018, C. de Buenos Aires
ISBN: 978-950-04-3948-0

(I) Retrato del emperador
El narrador, un cuentacuentos, cuenta que se encuentran en buenos tiempos y que un buen rey se sienta en el trono del Imperio más Vasto que ha habido jamás. Entonces, a partir de un montículo informe de piedras viejas en un salón del palacio, por otro lado esplendoroso, relata cómo el Imperio, que ha muerto y renacido muchas veces, renació luego de su peor muerte, y cómo ocurrió, básicamente, gracias a que un niño llamado Bib, por lo demás normal, era muy curioso al punto de desobedecer las órdenes de los mayores de no adentrarse en ciertas ruinas.


(II)Las dos manos
Además del cuentacuentos, hay otros tres que narran brevemente, y narran cómo un emperador idiota murió a manos de un guerrero desconocido pero temible que se convirtió entonces en emperador, y como poco después ese emperador no volvió a ser visto por nadie, excepto una sola persona, una sola vez.
Este relato está (a propósito) casi todo compuesto de datos inciertos y contradictorios.


(III) El fin de una dinastía o Historia natural de los hurones
Hay mucho más diálogo que en los anteriores. Dijo el narrador que un príncipe de una dinastía, un niño de siete años, siempre estaba triste, pero que esto empezó a cambiar cuando se encuentra con dos aventureros que se convierten en sus amigos. Eventualmente, estos dos amigos le contarán al joven príncipe algunas verdades que terminarán instaurando en el príncipe los sentimientos que llevarán al fin de su dinastía.


(IV) Sitio, batalla y victoria de Selimmagud
Un grupo de soldados del Imperio captura a un ladrón en una granja cerca de donde han estado sitiando una ciudad por bastante tiempo, y este es aprisionado y eventualmente llevado ante el comandante del asedio, un general de muchos títulos cuyo nombre es conocido en todo el Imperio. El general le ordenará algo al ladrón que este no podrá forzarse a sí mismo a hacer y a partir de allí se desenlazará el sitio de un modo previsto por nadie.


(V) Acerca de ciudades que crecen descontroladamente
Uno de los relatos más largos. Se cuenta la larga historia de la que es la capital del Imperio en el tiempo del narrador. Me resultó excesivamente pesado porque no hubo diálogos, sino sólo el narrador con su monólogo, inquebrantable para interponer diálogos entre los personajes sobre los que narra, y los hechos sobre la ciudad tenían alta o completa independencia entre sí; la historia de la ciudad en sí no me resultó un hilo conductor lo bastante interesante para superar que se la contara con hechos aislados protagonizados por individuos de los que se contaban sus orígenes, nudos y desenlaces en muy corto espacio para cada uno.


(V) Retrato de la emperatriz
El cuento que más me gustó.
El narrador resulta ser uno de los mejores y más reconocidos, pero principalmente, revela que desde muy joven había estado contándole en privado y en secreto la historia del más vasto imperio a la emperatriz anterior, que es una de las mejores gobernantes que ha habido. Y este personaje me ha encantado, la Gran Emperatriz Abderjhalda, porque ella de a ratos le cuenta su propia historia al cuentacuentos, y esta le llega al lector a intervalos con sus propias palabras como el narrador las recuerda, cómo llegó de la pobreza extrema al trono atreviéndose a tener lo que ella llama pensamientos originales, y su personalidad me resultó fascinante, y su orden más importante también.


(VII) Y las calles vacías
Un emperador funda una ciudad y la emperatriz y uno de sus hijos la usarán para que el último obtenga el trono eventualmente en lugar del primogénito.
Este cuento corto no me gustó porque no se cuenta casi nada de ningún personaje, por lo que la historia es más una descripción de hechos que de las acciones de los personajes.


(VIII) El estanque
Un médico tranquilamente excéntrico es el principal protagonista. Esta historia me gustó por el suspenso que su forma de conversar y sus indicaciones médicas crearon.
Un punto que quiero destacar es cómo se destruye o se impide creer que el médico sea una especie de santo en una escena en la que se narra que tuvo que realizar un ejercicio de respiración para calmarse ante cierta actitud violenta hacia él.


(IX) Primeras armas
Este es el más surrealista o metafórico, casi fantástico… No me ha gustado, aunque no sé si llegué a entenderlo.


(X) Así es el sur
La historia del hombre que cambió al Imperio y al sur es muy buena o excelente, y consta del largo viaje azaroso de Liel-Andranassder, de cómo perdió su identidad y la recordó mientras creaba una nueva al tiempo que, sin saberlo, se convertía en alguien cuya venida había sido profetizada en una vieja leyenda sureña.


(XI) La vieja ruta del incienso
Aunque no tanto como la anterior, también me gustó esta historia (donde parece que la autora se divirtió escogiendo nombres) que trata sobe un viaje en caravana a la que se han unido dos personajes inhabituales, un chico huérfano al que llaman El gato y una mujer comerciante que va sola y siempre vigilante.



Dividiendo en tres grupos de gusto descendente:
   Retrato del emperador; Retrato de la emperatriz; Así es el sur
   Las dos manos; El fin de una dinastía o Historia natural de los hurones; Sitio, batalla y victoria de Selimmagud; El estanque; La vieja ruta del incienso
   Acerca de ciudades que crecen descontroladamente; Y las calles vacías; Primeras armas


Otras reseñas:

sábado, 25 de abril de 2020

RESEÑA DE LOS DÍAS DE LA SOMBRA

La saga de los Confines (II) Los días de la Sombra

Misáianes, el Odio Eterno, envía a su madre, La Muerte, en su forma física, a la batalla

Portada de Los días de la Sombra

FICHA
Título original: Los días de la Sombra. Segundo libro de La Saga de los Confines
Autor: Liliana Bodoc
Año de publicación original: 2002
Editorial Norma, primera edición, sexta reimpresión, septiembre de 2006, C. de Buenos Aires
ISBN: 987-545-069-3; 9789875450691
Ilustración de tapa: Pez



   Esta novela no es sólo un puente entre el principio y el final de la trilogía, sino que se sostiene por sí misma, e incluso podría disfrutarse sin haber leído Los días del Venado.

   Cinco años después del final de Los días del Venado, este libro cuenta excelentemente cómo los personajes se adaptan a la nueva realidad sin cambiar su esencia. La excepción a esto es el Brujo Halcón, antiguamente Piukemán, de quien podría decirse que en cierta forma es un nuevo personaje, y uno muy interesante. Y también son muy interesantes, y aportan una apreciada diversidad de personalidades a la historia, los otros Brujos de la Tierra que no habían aparecido en el primer libro. Por otra parte, otro nuevo personaje, Nanahuatli, recuerdo que no me gustaba cuando leí el libro por primera vez y que esperaba que sus partes no fueran muy largas, pero sí la aprecié más en la ocasión anterior a escribir esta reseña; en parte, creo que esto se debe a que su participación es irrelevante para el transcurrir de la guerra desde que sale del País de los Señores del Sol y yo quería saber cómo continuaban los hechos referidos a ella; pero en una relectura, al ya saber qué pasa, se pueden apreciar más historias como la suya, y también por lo mismo que he escrito respecto al mismo libro anterior sobre mi predisposición para el estilo de la escritura, así como que pude empatizar más con ella gracias a que mi imaginación es mejor que antes.

   Ahora bien, el estilo de Liliana Bodoc le cupo perfectamente a la Sombra, la personificación de la muerte, y su diseño como personaje también es excelente, así como el hecho de con quién tiene más interacciones (no digo quién para no espoilear).

   Un inconveniente hay en la escena de batalla entre el Venado y los sideresios respecto a la descripción geográfica algo deficiente del lugar en el que se desarrolló (o por lo menos, me dejó insatisfecho).

   Por último comentario: el duelo de dos magos fue muy imaginativo, emocionante y lindo.

Reseña de Los días del Venado

sábado, 18 de abril de 2020

RESEÑA DE LA SEÑAL DE LOS CUATRO

La señal de los cuatro La segunda historia de Sherlock Holmes


FICHA
Título original: The Sign of the Four; or the Problem of the Sholto
Autor: Arthur Conan Doyle
Publicación original: 1890
Editorial Terramar, primera edición, 2005; reimpresión de mayo 2013, C. de Buenos Aires
Traducción: Ricardo Healy
ISBN: 987-1187-32-7

  En esta segunda aparición y novela de Sherlock Holmes se continúa mostrando el método de investigación del detective privado con consulta en contraste con el de los funcionarios de Scotland Yard; en este caso, del detective Athelney Jones, quien llama despectivamente a Holmes “señor teórico” y despliega una gran energía, teniendo de vez en cuando “atisbos racionales” (como dice Sherlock). Después, Jones irá a pedirle ayuda…

   El caso de esta ocasión es presentado por Mary Morstan y ella y Watson se enamorarán rápidamente (aunque sin gran desarrollo, este enamoramiento se desenvuelve junto con el caso). Su padre ha desaparecido hace años sin rastro alguno al poco tiempo de volver a Inglaterra de su posición como oficial en las islas Andaman y, posteriormente, a ella le llegan, una vez al año, unas perlas muy valiosas. Tras recibir una carta anónima pidiéndole un encuentro, lo que motivó que consultara a Sherlock, él, ella y Watson van juntos a ese encuentro, que les dará respuestas sobre el destino de su padre y los llevará a descubrir un asesinato junto al robo de una fortuna en joyas. En el lugar del asesinato y robo aparece la señal de los cuatro, que también había sido encontrada entre los papeles del padre de Mary, pero ninguno de los cuatro nombres les es conocido…

   Al inicio, se revela que Holmes es un consumidor habitual de cocaína, por lo visto al punto de la adicción, como método para escapar del horrible aburrimiento que sufre cuando no tiene casos interesantes que resolver. También que no le gustó Estudio en Escarlata, la publicación de Watson del caso, por haberle dado un tinte novelesco en vez de enfocarse en los aspectos analíticos del caso.

   También volverán a aparecer los irregulares de la calle Baker, pero esta vez fallarán en obtener la información que Holmes esperaba, por lo que este replantea el asunto a partir de calibrar la inteligencia de su adversario criminal y pensar qué haría él en su posición si tuviera su intelecto, tras lo cual sale en su búsqueda, para lo cual se disfraza de un modo que engaña incluso a Watson junto a sus habilidades de actuación, por primera vez mostradas.


   Esta historia es tan buena como Estudio en Escarlata (reseña aquí), profundizándose en los personajes Holmes y Watson, en especial del primero, tanto en personalidades como en las habilidades detectivescas, utilizando otra vez (y bien) el recurso del contraste de los métodos científicos de Holmes con los de la policía oficial, parte de lo cual ya está en el primer capítulo cuando Sherlock le revela a Watson que es autor de varias monografías sobre temas técnicos (como el ya mencionado en el libro anterior de las cenizas de tabaco; también menciona los efectos de los oficios en la forma de las manos, una referida a las pisadas...). Además, se muestra que la fama de Holmes se extiende tanto entre los criminales (por eso ha de disfrazarse cuando sale a investigar discretamente) como las fuerzas policiales (menciona que fue consultado por un detective francés).

   Nota de color: Es en los días anteriores a hacer esta entrada que leí por primera vez la versión completa de La señal de los cuatro. Hace creo que dos años me enteré, por leer unas páginas de esta historia en su versión original en inglés en wikisource, de que la censura que ya sabía que tenía mi libro de La señal de los cuatro respecto a que Holmes toma cocaína era mucho mayor de lo que creía; creía que era cosa de una línea, pero vi que es una buena parte del capítulo, pero además hay un par de cosas más que están inexplicadamente quitadas. Esto me había enojado mucho como pocas veces cuando me di cuenta, debido a tal censura sin ninguna advertencia en el libro, pero esperé a comprar y leer la historia sin censura en el libro de la foto de esta entrada, que era el último que me faltaba de esa edición de las historias completas de Sherlock Holmes.

   Otra nota de color: evidentemente, tengo mala suerte: incluso en el libro de la foto de esta entrada hay algo que falta: en uno de los capítulos finales, se menciona a Winwood Reade; este nombre no estaba en el primer libro, censurado, que había leído de La señal de los cuatro. Tras leerlo en el de arriba y guglearlo, me entero de que Holmes también lo menciona en el primer o segundo capítulo, y, al fijarme en la versión original de wikisource, veo que se refiere a un libro suyo (El martirio del hombre) como uno de los mejores jamás escritos, algo que es no pequeño elogio, además de que, probablemente, sea la misma opinión de Conan Doyle.

Reseña de Estudio en escarlata

viernes, 10 de abril de 2020

RESEÑA DE ¿ACASO NO MATAN A LOS CABALLOS?

Acaso no matan a los caballos


Una maratón de baile para sobrevivir en la Gran Depresión
Portada de El club del Misterio nº13. ¿Acaso no matan a los caballos?


FICHA
Título original: They Shoot Horses, Don't They?
Autor: Horace McCoy
Fecha de publicación original: 1935
Editorial Bruguera, primera edición en Club del Misterio, 1981, España
Traducción: José Rovira Sánchez y Pilar Giralt Gorina
Ilustración de cubierta: Isidre Monés
ISBN: 84-02-08147-9

La historia  
  Ubicada en el período de la Gran Depresión, comienza por el final: el juicio a Robert, quien mató a Gloria. Empieza por la etapa de la sentencia, para ser exactos, y “el título” de cada capítulo está compuesto por algunas de las palabras del juez, que la está pronunciando en un juego temporal, lo que me pareció un recurso excelente para dotar de funesta inevitabilidad a la historia. Y sin embargo, los pensamientos del acusado revelan que no se ve a sí mismo como un homicida, y a través de sus pensamientos y remembranzas se cuenta la historia del corto tiempo durante el cual él y Gloria se conocieron. Dos desempleados tratando de sobrevivir, con ensoñaciones de éxito de poco probable cumplimiento, terminan participando juntos en un certamen de bailar ininterrumpidamente: 10 minutos de descanso cada una hora cincuenta.
  El final de los personajes, por su parte, es perfectamente coherente: Gloria, a quien se ha mostrado deprimida todo el tiempo, y quien ella misma ha contado que había tratado de suicidarse, le pide a Robert que la mate de un tiro, a lo que este termina accediendo para librarla de su sufrimiento, recordando cuando su abuelo le había disparado a un caballo que se había fracturado una pata y ya no podía hacer nada excepto sufrir.

Conclusión  
  Esta historia es de alto realismo tanto de ambiente como de personajes, y así, dado su contenido, es muy cruda en los aspectos fuertes. Me ha gustado considerablemente, aunque en esto puede haber influido que no había leído de este género antes. Sólo con posterioridad a terminarla se me ocurrió su similitud con El túnel de Sábato; –estrictamente, se me ocurrió desde el principio porque ambas obras comienzan con un crimen ya cometido y rememorado por la propia persona que lo cometió, pero la similitud de realismo y verosimilitud es lo que se me ocurrió después–. No obstante, aquí el protagonista no es un neurótico u obsesivo como Juan Pablo Castel, y hay (si recuerdo bien El túnel) más personajes interactuando y cada uno encaja perfectamente con poca o ninguna introducción.
  Respecto al género: aunque la he visto catalogada muchas veces como novela negra, no estoy seguro de que sea correcto, a pesar de las indiscutibles similitudes estéticas. Me parece mejor catalogarla como una novela de crimen psicológica; esto es, dentro del género novela de crimen (en el que están también como subgéneros la novela negra o policial negro y el policial de enigma, a los que propongo llamar novela de crimen negra y novela de crimen de enigma).

viernes, 3 de abril de 2020

RESEÑA DE LA CARTA ROBADA

La última historia de Dupin. La identificación del intelecto del razonador con el de su oponente

Portada de El cuervo y otros cuentos, de Edgar Poe
Ficha
Título original: The Purloined Letter
Autor: Edgar Allan Poe
Fecha de publicación original: 1844
Editorial Maya, primera edición en El cuervo y otros cuentos, 2014, C. de Buenos Aires
Diagramación: Cecilia Campos
Imagen de tapa: Pyramid of Skulls, Paul Cézanne (1901)
ISBN: 978-987-1815-97-5


   Tercera y última de las historias de Dupin. Al igual que en su predecesora, en La carta robada es el prefecto G. quien presenta el caso a resolver, y él termina ofreciendo una recompensa a Dupin por su ayuda dado que la recompensa ofrecida a él es mucho mayor (aunque primero quiso obtener su ayuda sin darle nada a cambio).
   Este caso es presentado como muy sencillo, dado que se trata simplemente de encontrar una carta robada sabiendo quién cometió el robo, un ministro en las narices de la reina (la destinataria), que no podía decir nada, y sin embargo la policía falla en su minuciosa búsqueda clandestina. Dupin, posteriormente, le presenta la carta al prefecto a cambio de la recompensa que este le ofreció, dejándolo a él y al amigo narrador estupefactos. El prefecto se va con el valioso documento y el resto de la historia consiste en el desarrollo de la explicación de Dupin de por qué el razonamiento de la policía era incorrecto, y también explica su análisis comenzando con la esencia del razonar y, luego, describiendo cómo lo aplicó a la situación. Fundamentalmente, la clave del escondite (por la cual esta historia tal vez sea conocida por personas que no la hayan leído) radicaba en dejar la carta a la vista de todo el mundo…
Dupin
Ilustración de Ignacio Noé del libro La carta robada de la Colección Grandes Clásicos - Genios ISBN: 950-782-094-9


   Este probablemente sea el de lectura más fácil de los tres de Dupin porque hay más diálogo que en los otros dos cuentos, en los que es casi inexistente, incluyendo ahora diálogo en la larga explicación de Dupin.


   El primero de lo relatos cortos de Sherlock Holmes, Escándalo en Bohemia, parece haber sido inspirado por este, dado que también trata de recuperar un documento (en este caso una fotografía) que está siendo usado para chantajear a alguien. La diferencia es que en el de Sherlock no se lleva a cabo la hiperminuciosa búsqueda en toda la casa de la chantajista aunque sí se la revisa, y Holmes urde un plan para que Irene Adler le revele el escondite “voluntariamente”.

Reseña de Los crímenes de la calle Morgue
Reseña de El misterio de Marie Roget